Los adolescentes a partir de la Secundaria I están en una situación excepcional en la actualidad. Por un lado los niños disfrutan de un sistema educativo cada vez más libre y explorador durante su primera infancia, con escuelas primarias que optan cada vez más por nuevos conceptos y enfoques más allá del curriculum, al menos aquí en el Area de Barcelona. Y cuesta más el paso de este sistema libre a la rigidez de la secundaria y las largas horas de colegio, que tenemos en este país.

Pero por el otro lado, las infancias de la actualidad son o han sido las más impactadas por ausencia de sus padres de la historia humana.

No hay colectivo más grande con más dificultades emocionales en la actualidad que nuestros adolescentes

Con padres que tienen que trabajar a partir del cuarto mes de su vida, los niños hoy día ya no encuentran las circunstancias adecuadas para desarrollar los circuitos cerebrales previstos por la evolución. Por lo tanto, a la hora de aprender, de hacer cálculos matemáticos, gramática y otros temas abstractos, tanto como relacionarse con los demás, el autoestima, las competencias, racionalidad y control de impulsos… les faltan las estructuras básicas. Todo se ve afectado por una falta de desarrollo de la integración de los diferentes partes del cerebro y por lo tanto de la personalidad en si.

El paso a la secundaria para muchos se hace muy difícil con cambios de humor y en su actitud hacia la escuela, sus compañeros y sus profesores.

Cuando trabajamos con adolescentes, al menos en España, exigimos un cierto comportamiento, disciplina, los hacemos responsables de sus actitudes, implementamos procedimientos para ajustarlo y para ayudarles a seguir con el régimen previsto de la escuela y de la vida laboral que les espera.

Perdemos de la vista que el cerebro y por lo tanto la regulación del afecto, no llega a su madurez hasta más allá de los 20 años. Y es por eso que un acercamiento a los adolescentes podría ser mucho más fructífero si tenemos en cuenta su necesidad de apoyo y de herramientas para regular su desorden emocional, darles el derecho de atender a sus necesidades y al equilibrio interior de pensamientos, cuerpo y emociones.

Por qué Mindfulness

El Mindfulness es un acercamiento que tiene su raíz en la practica milenaria de la meditación. Entre otras aspectos reduce el estrés y el efecto emocional negativo que aquello produce. Hay muchas definiciones a las que aquí no quiero dedicar espacio. Simplemente quiero decir que para mi, el Mindfulness es una importante herramienta, que reduce el sufrimiento, sea por temas emocionales, físicas, mentales o interpersonales.

Se ha visto y estudiado en hasta miles de ensayos científicos, que la práctica de la atención beneficia en diferentes aspectos de la persona: no solo aquieta la mente, sino ayuda a enfocar, discernir entre lo que uno quiere y lo que no, fortaleza la concentración, el descanso y la reacción al estrés, sino, más allá de ello las personas que practican la meditación con regularidad tienen un autoestima más alto y una seguridad que arraiga en su propio interior, que a su vez permite tomar decisiones mejores y más acertadas para la propia salud y el bienestar.

Uno de los beneficios de una práctica contemplativa como el Mindfulness, es el aumento de la capacidad de descartar una reacción conscientemente con tranquilidad, que normalmente estaría causada por un impulso automático. Nos proporciona un espacio entre el impulso y la acción impulsada y por lo tanto nos da la posibilidad de decidir con autonomía cómo quiero actuar.

Cuando hablamos de Mindfulness, en muchas ocasiones no pensamos en las escuelas, ni pensamos que para nuestros hijos podría ser una opción. Sin embargo, se ha convertido en un programa exitoso por alrededor del mundo, traspasando a todas las culturas, occidentales y orientales, y a los diferentes niveles sociales. Especialmente interesantes son aquellos proyectos que se dirigen a escuelas en entornos altamente conflictivos y barrios sin recursos, con riesgos de seguridad altos y economías bajos. Los niños de estas escuelas tienen vidas que en nuestra parte del mundo no nos podemos imaginar, incluso a veces poniendo en peligro a sus propias vidas para poder atender a la escuela. En este tipo de barrio, los proyectos de meditación y práctica mindfulness han sido especialmente efectivos y con unos resultados muy interesantes. Se sabe también que aquellos, que han podido experimentar una práctica que les salva su bienestar interior y ayuda a restaurar un equilibrio, una cierta tranquilidad y seguridad dentro de si mismos, como lo proporciona el Mindfulness, son capaces de superar dificultades en su vida adulta con más facilidad, capacidad y asertividad.

Con una práctica que ayuda a atenderse a si mismos también son más capaces de atender a los demás. La empatía empieza por uno mismo, y cuando más se puede ayudar y atender a uno mismo, más se puede atender a los demás.

Por qué Inteligencia Emocional

Con el termino de Inteligencia Emocional nos referimos a la capacidad de gestionar a nuestras emociones para que nos ayuden en la toma de la mejor decisión en cada momento. La inteligencia en sí, que se podría definir como la capacidad de escoger la mejor opción en la búsqueda de una solución, está intrínsecamente relacionada con nuestras emociones y la reacción automática a nuestras circunstancias.

La práctica y el conocimiento de la Inteligencia Emocional ayuda a las personas a discernir y gestionar adecuadamente a sus impulsos conflictivos, sin la necesidad de control, ya que el control supone un esfuerzo demasiado alto e innecesario para mantener el comportamiento dentro de unos limites. El concepto de la Inteligencia Emocional tiene su valor real en la práctica de la autocompasión, tal como lo enseña también el Mindfulness. Entonces los “errores” y “faltas” se convierten simplemente en decisiones pasadas que necesitan un reenfoque y una revaluación respecto a futuras decisiones con los objetivos que tenemos en cada situación.

Especialmente en caso de los adolescentes, este trabajo ayuda a visualizar a su futuro y encontrar a sus intereses y su propia motivación, ya que refuerza lo que en su interior señaliza lo que es o no es lo correcto. Durante el proceso nos damos cuenta también de las personas a nuestro alrededor y conectamos con sus propias historias, objetivos y necesidades.

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