Estrés crónico

Estrés Crónico, Levine (2015)
Estrés Cróncio, Levine (2015), https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4316402/

 

Respuesta al estrés crónico.

Si el factor estresante o “estresor” se encuentra por encima de una cierta intensidad o duración, la respuesta simpática es más intensa. Si la respuesta de defensa es ineficiente o inadecuada (véase definición del estrés), el sistema en su totalidad puede quedarse “encendido” y no volver a su funcionamiento normal. De esta manera el sistema parasimpático queda bloqueado y con él las funciones de reposo, digestión, reparación de tejidos dañidos, etc. Este estado puede prolongarse indefinidamente, llevando al estrés crónico en el que el sistema responde inadecuadamente a desafíos del entorno con actividad excesiva. Se trata de una disfunción alterada que contribuye enormemente a la sobrecarga de todo el sistema. Con una intervención apropiada el sistema puede volver a un estado normal y funcional, pero sin una intervención, este estado puede durar indefinidamente hasta el colapso del sistema.

En otras palabras: demasiada presión durante demasiado tiempo. Nos solemos someter a un estrés habitual, del cual no estamos ni consciente. Es algo con lo que convivimos desde el momento que nos levantamos por la mañana hasta las 2 de la mañana, si no podemos bajar de ritmo para contraer sueño. No solo es habitual en esta sociedad, también es la causa número 1 de enfermedades desde alegrías hasta diabetes y otras enfermedades inflamatorias. Nuestro sistema inmunitario, la digestión, presión sanguínea, la respiración, tensión muscular, pH sanguíneo, hormonas etc. Todo el organismo está sometido a un cambio drástico de forma nociva si llevamos un ritmo elevado durante periodos largos sin parar para darle la posibilidad al sistema de digerir, respirar, equilibrarse, descansar, repararse….