Cómo trabajamos las resistencias interiores

Las resistencias existen en todas las personas, en algunas más, en otras menos. En general las resistencias son importantes y enseñan que somos personas firmes y con valores bien arraigadas. Sin embargo podemos pecar de nuestra firmeza y hacernos rígidos y poco colaboradores, si percibimos que el cambio podría ser desagradable.

El trabajo o el trato con personas rígidas y resistentes puede ser altamente frustrante. Sea el que sea el proyecto, la colaboración y el avance puede ser casi nulo si dependemos de una persona con una resistencia fuerte a los cambios. Aquí tenemos que diferenciar si somos nosotros los resistentes o si estamos en frente de una persona rígida.

Nosotros trabajamos con todas las resistencias a nivel interior. La persona resistente tiene una razón por ser resistente, no cabe ninguna duda. Para poder comprender a estas razones necesitamos escucharla primero.

Posibles razones para la resistencia

Las personas con resistencia pueden tener los siguientes motivos para mantener una firmeza fuerte en su actitud:

  • Creencias arraigadas desde la infancia: esto tiene que ser así, si no lo hago así no funciona, las personas tienen que funcionar de esta manera (dirigiéndose a la organización de tareas y tiempo, la gestión de personal y de proyectos, éxito, objetivos, etc.) Si no me opongo a lo que se está proponiendo, algo muy mal va a pasar
  • Si ha habido experiencias adversas en la historia de esta persona, la persona estará intentando todo para evitar que se repitan estas experiencias. Aun que conscientemente sabe que lo que pasa en el presente no tiene que ver con el pasado, algo dentro de ella hace que salte la alarma. Lo que entonces parece que tiene una explicación razonable de los motivos para evitar un cambio en realidad es un intento de explicar de forma razonable su reacción irracional e inconsciente hacia el cambio.
  • “Si cambio la manera de hacer, pierdo mi autonomía, pierdo mi autoridad y pierdo el control sobre la situación, y entonces ¿quién soy yo?”. Sin la autoridad, la autonomía y el control la persona se siente desempoderada y vulnerable. En muchos casos su identidad depende de ser fuerte y resistente.
  • “Si dejo que eso (algo nuevo) ocurre voy a perder mi posición dentro de la sociedad”. El miedo de ser juzgada por el entorno y la exclusión de la comunidad pueden ser razones muy fuertes si la persona siempre ha dependido del cariño y el afecto de los demás. A través su conducta cree que puede evitar la exclusión.

Posibles pasos a tener en cuenta en la comunicación con una persona resistente

  • Dejar que sepa que esté respetada tal como es
  • Intentar comprender los motivos principales y los motivos escondidos, preguntando y mostrando interés verdadero
  • Tener en cuenta que es mejor gastar unas horas para acercarse de verdad a la persona, si ganamos después en fluidez en el proyecto
  • Preguntar si hay algo que se puede hacer para minimizar el riesgo según la persona
  • Intentar deshacer el total del proyecto en trozos más pequeños para limitar el supuesto riesgo.
  • Valorar todos los pequeños avances y cambios minúsculos que la persona hace
  • Intentar averiguar cuáles cambios estaría dispuesta a hacer la persona antes de molestarse demasiado por su resistencia. Una vez que otro cambio ha sido posible podemos quizás utilizar la dinámica. Valora cualquier cambio que la persona está haciendo a favor de una colaboración
  • Preguntar “¿cuál es el aspecto que más te gustaría cambiar de todo eso?” y “¿qué podemos hacer juntos para llegar ahí?”
  • Ayudarle a explorar el territorio desconocido con diferentes acercamientos. Si la persona no me escucha a mi, quizás escucha a otras personas, estadísticas, libros, bibliografía, charlas en youtube sobre el tema…..
  • Decir “sí, es un riesgo” y sin intención de explicar por qué es necesario un cambio. Averiguar incluso cuáles consecuencias negativas se está imaginando sin interferir. Preguntar si está dispuesta a hacer un paso más pequeño, quizás solo un 1/4 de lo que intentamos conseguir.
  • Pedir que explique lo positivo de su postura. Valorar positivamente lo que ha conseguido a lo largo de su vida hasta aquí gracias a esta postura.
  • Sugerir que permitir cambios requiere fuerza personal (y que ella la tiene, haber pasado por el punto anterior).
  • Darle la oportunidad de realmente comunicar todas sus dudas al respecto. Si nos enfrentamos con resistencia y hostilidad podríamos preguntar “a pesar de todo aquello que me explicas, le darías una oportunidad (al cambio, o incluso a la persona que quiere implementar el cambio)?”

Posibles errores a la hora de comunicar con una persona resistente o con tu propia resistencia interior

La resistencia es un mecanismo de defensa. Si entramos con demasiada energía nos encontraremos que la persona se asusta y cierra las puertas de su castillo. Una vez que las puertas estén cerradas y la persona está en alerta, difícilmente nos escuchará de verdad. Su sistema de alerta, la amígdala, filtrará toda la información y “escuchará” más el mensaje emocional subliminal que estamos enviando con nuestra conducta. Si estamos nerviosos por implementar un cambio, necesitamos urgentemente que la persona dé su permiso para un proyecto o estamos desesperadamente esperando que nos ayude en un punto clave… todo aquello coge el primer plano y la persona le dará más importancia que al proyecto en sí y las posibilidades positivas.

Algunas personas se resisten al orden y a la tranquilidad en general, necesitan incluso el constante movimiento por que estar quietos les pone nervioso o incluso les da pánico. Si detectamos que este podría ser el caso, intentar que las cosas se calmen en el entorno o el interior de la persona puede ser una meta inalcanzable y que nos debería de llevar por otro camino. Es importante darnos cuenta del final de nuestras capacidades, y que no vayamos forzando los límites, ya que podemos encontrar que la causa del problema está arraigada en profundidades de nuestro ser o las de la otra persona, para las que no estamos capacitados.

 

Herramientas a la hora de acercarse a una resistencia

  • Crear una atmósfera cómoda y de seguridad, y sin intenciones de implementar ningún cambio al principio
  • Reflexionar sobre los motivos de la resistencia, tanto lo “bueno” como lo “negativo”
  • Estar verdaderamente interesado en lo que explica o lo que sentimos
  • Practicar compasión y comprensión
  • Romper las tareas en pequeños trozos factibles e implementables
  • decidir cuál paso se hará primero o cuál fracción de un paso
  • Respeto al cambio imaginar el peor de los casos, explorando las supuestas consecuencias, sin intentar intervenir activamente.
  • Una vez aclarados los miedos hacia el cambio en su totalidad finalizar con la opción de explorar otras posibilidades. Dejar que venga una imaginación alternativa del futuro y más positiva. Se pide creatividad

El entorno interpersonal es un eje importante para todas las personas. Si percibimos grandes resistencias dentro de nosotros o en nuestro entorno es muy importante no juzgar, ni a nosotros ni a los demás. La capacidad de a abrirse a cambios será más grande cuando nos sentimos bien acogidos dentro de nuestro entorno social.

Si finalmente a pesar de todos los buenos intentos no se puede ver una apertura, o si los miedos son demasiado grandes a pesar de poder hablar abiertamente sobre ellos, busca ayuda externa que sepa como trabajar con ellos. Puede que este sea un tema que supere a tus capacidades.