Urgencias

Sea cual sea el ambito, si aceptamos que la situación es urgente, nos pone en modo de alerta. Una urgencia pide atención inmediata y nos pone en acción para resolver el asunto. Si tenemos los conocimientos o herramientas adecuadas podemos resolver la situación urgente a nuestra satisfacción. Pero, ¿qué pasa si no tenemos las herramientas adecuadas?

Más grave que sea el asunto, más alta la reacción interior al estresor. Si no podemos resolver la situación, el estrés tiene un impacto más grande sobre nuestro sistema nervioso y conlleva la alta probabilidad de no poder bajar de la reacción. Nos quedamos en “on”, encendidos, sin poder volver a un estado de relajación.

Es más, la urgencia en si ES la reacción del sistema nervioso a una situación impactante. Quiere decir que no es la situación en sí, sino nuestra reacción que se convierte en urgencia. Si conseguimos controlar lo que pasa en nuestro interior durante una situación urgente, la situación no se convierte en un problema grave para nosotros y la podemos resolver con más concentración y atención. Nuestra mente será capaz de idear más posibilidades y de ser más creativa en búsqueda de la resolución. Eso a su vez aumenta la sensación de controlar la situación y evita que entremos en un estado de estrés grave. El asunto será meramente algo que tenemos que resolver.

Muchos entrenamientos para personas trabajando en situaciones de alto riesgo en las que se tiene que decidir sobre vida y muerte en un instante, se centran en la regulación del sistema nervioso.

Por ejemplo, la NASA enseña a sus astronautas cómo utilizar la respiración para mantener la calma en situaciones de alto riesgo.

Es importante darse cuenta de que el estrés es algo que nos puede afectar a todos, sea la que sea la situación. Pero también se necesario entender que podemos entrenarnos para momentos difíciles utilizando herramientas específicas para calmar al sistema nervioso.

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