La adolescencia es un momento de mucho crecimiento interior y exterior para la persona. De repente la mezcla de emociones y cambios físicos, expectativas y resonancias del exterior, hacen que las emociones sean muy difíciles de controlar y muchos jóvenes no tienen o sienten la seguridad de expresar lo que están percibiendo en su interior. Un continuo va y ven de opiniones sobre si mismo, un constante comportarse más allá de las propias fuerzas, hace que el nivel de estrés de por si en la adolescencia es elevado.

Cuando nos vemos bajo mucha presión, también los adultos necesitamos una pausa, necesitamos calmarnos y hacer algo para sentirnos mejor. En el caso de los adolescentes puede llegar a utilizar ciertas actividades o substancias de manera que resulta dañina para el cerebro y sistema nervioso en crecimiento.

El Mindfulness crea la posibilidad de tomar distancia de lo que sentimos.

Cuando implementamos una práctica de meditación o Mindfulness en nuestra vida diaria, nos ayuda a calmarnos, a relajar, a enfocar… pero sobre todo nos ayuda a vernos en un contexto más grande y nos permite tomar una pausa del arroyo de estrés y de emociones del día a día. Esta práctica permite al sistema nervios hacer un “reset”, nos pone en un punto cero, especialmente si practicamos a nivel diario. Desde ahí nos vemos con otras posibilidades y capacidades y ya no tienen tanta fuerza las reacciones involuntarios.

Con que luchan mucho los adolescentes son la frustración, la falta de energía, la rabia, y el estrés. Todas aquellas son reacciones involuntarias y automáticas del sistema nervios y los compartimos con todos los seres humanos. La razón por la que los adolescentes lo viven con tanta intensidad es por que no tienen el poder de manejo, ni sobre sus propias reacciones, ni sobre su entorno, para poder elegir una mejor solución para ellos. Muchos adolescentes se ven en la necesidad de adaptarse más allá de su bienestar, a las circunstancias que la vida supone.

El Mindfulness no solo supone una posibilidad de calmar y suavizar estas olas emocionales del sistema nervioso, sino proporciona a una claridad de pensamiento que ayuda a ver posibilidades y soluciones que antes no han sido visibles. Aparte de ello, en pleno desarrollo cerebral que supone la etapa de la adolescencia, podría ser una solución para poder crear una autoestima y un autoconcepto positivo y capacitado.

Veamos más allá de la adolescencia: si hemos tenido problemas durante esta etapa, muchas veces las arrastramos hacia la edad adulta.

Lo que supone esta etapa no solo nos marca, sino compone la base para nuestra personalidad y las elecciones que tomamos para nosotros en nuestras vidas. Más sanos que pasemos por la etapa adolescente, mejor nos manejaremos por la vida de adultos, con más satisfacción y bienestar.

Por eso el Mindfulness sería una herramienta perfecta para los adolescentes, para el estrés del día a día y el manejo de si mismos y las situaciones en su vida.

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