La verdad sobre los problemas

“El problema no es el problema – tu actitud es el problema”

– Capitan Jack Sparrow

Un problema se define como la brecha que uno percibe entre una situación determinada y la situación deseada. Algo que causa dificultad y obstaculiza un paso directo hacia lo que queremos.

Un problema puede ser un reto. Puede movilizar nuestros recursos para transformarlo en un éxito. Una vez superada la dificultad, la sensación es de alta satisfacción. Esta sensación de “olé, lo he conseguido!”. Algo por lo que se puede sentir orgullo, poder, valor, alegría, etc. Vamos, toda una cantidad de emociones y sensaciones positivas.

Entonces ¿por qué todo nos cuesta hoy día? La respuesta es porque nos sentimos tan abrumados por lo que se nos enfrenta a nivel diario. La cantidad de tareas y el corto tiempo para conseguirlos nos hace tener siempre prisa y buscar atajos donde podamos.

Adivinarás a donde voy, la verdadera causa de los problemas es que estamos demasiado estresados para poder pensar en soluciones. El asunto problemático se hace gigante y ocupa toda nuestra atención. Todo nuestro enfoque va hacia el problema, con lo que se hace más y más grande. No somos capaces de ver nada más que el problema y además nos sentimos como si no hubiera otra solución que huir o enfrentarnos con fuerza. Nos cuesta un gran esfuerzo cambiar nuestro enfoque hacia una solución más constructiva. Y soluciones hay miles, solo no las vemos. Para poder cambiar el punto de vista que nos deja ver alguna de esas miles de posibilidades, necesitamos flexibilidad mental y emocional. En realidad, la libre adaptación a una situación problemática es imposible cuando estamos estresados.

Y vice versa, si todo es un problema para ti puedes estar seguro que vas demasiado estresado.

No hay espontaneidad sin flexibilidad. Si la situación requiere que cambiemos nuestros planes y eso nos supone un problema, tienes la señal de que padeces de estrés.

No tenemos tiempo para una conversación con un vecino al que nos encontramos en la escalera, ni con alguien en el trabajo. Todo es una molestia.

Se me va el metro mientras estoy bajando la escalera corriendo… aun que viene el siguiente dos minutos después, ya me veo delante de un problema, llegando tarde al trabajo.

Llueve y me bloqueo pensando en qué me pongo para salir de casa… o quizás mejor que me quedo….?

O, me llama mi amiga y dice quedamos! Y yo, sí! Genial, ¿cuándo? Pues el viernes por la tarde ¿por ejemplo? Ui… el viernes por la tarde no puedo, tengo curso de ajedrez… Pueees…. ¿el sábado entonces? Ui, sábado he quedado con mi chico para salir sin los peques…. ¿Y domingo? El domingo hay paella familiar y como salimos el sábado… pues lo veo negro. ¿Y la semana que viene? Hostia, hasta ahí todavía no llega mi planificación. ¿Hablamos la semana que viene?

Solo unos ejemplos entre muchos.

¿También percibes que todo es un problema hoy día?

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