Cuando todo parece un caos – 2

Parte 1

3.       Deja de tomar en serio tus pensamientos ¡NO eres tus pensamientos!
A pesar de poderte calmar quizás con los puntos anteriores, notarás que tu mente irá divagando. Se irá al pasado doloroso o al futuro incierto. En el momento que tus pensamientos quieren ir al pasado o al futuro, notarás que todo tu malestar empieza de nuevo.
Lo que más te perturba, o está en el pasado o aún no ha pasado. La mayoría de las situaciones que nos quitan nuestra energía y nuestra voluntad se basan en la CREENCIA que a partir de ahora todo va  a ser como lo que hemos experimentado o lo que anticipamos. Por decirlo de manera más simple, nos preocupamos. Algo sucedido en el pasado ha puesto en marcha un malestar que nos hace sentir un peligro inmediato. Conciénciate en eso y date cuenta que lo que piensas, lo que anticipas o lo que piensas que te pone en una desgracia, ahora mismo NO existe (toma consciencia en el punto 1).
Si creemos en nuestros pensamientos nos volvemos a sentir mal cada vez que nos viene la memoria del pasado o la incertidumbre del futuro. Deja de dar por hecho  estos pensamientos. Deja de tomarlos en serio o verlos como si tu estuvieras solo hecho de pensamientos. Nota la paz que te viene al no tomar en serio a estos pensamientos y en su lugar cuando empiezan, nota la oscuridad y malestar que te aportan cada vez. Si es difícil al principio, conciénciate en el presente y respira.

4.       Repite y practica con determinación y paciencia
Lo que sentimos como estar atrapados en una situación es realmente el hecho de estar atrapados en nuestros hábitos. Son como una jaula de la cual no sabemos cómo salir. Por ejemplo cada vez que pienso en mi desgracia, me veo abandonada, sin dinero, sin casa ni nadie que me pueda ayudar. Pero lo que realmente pasa es que me dejo llevar por los pensamientos, dejo de respirar, empiezo a dar vueltas al problema y doy prioridad a mis pensamientos, no me doy cuenta donde estoy realmente, ni donde camino.
Estos hábitos se pueden romper con relativa facilidad, si tomas consciencia de ellos. Aprendiendo nuevos hábitos, como los de arriba, conseguirás romper este círculo vicioso, esta jaula.
Haz de los ejercicios de arriba una nueva costumbre, toma consciencia, respira y despeja tus pensamientos cada vez que te parezca oportuno y no pierdas la voluntad. Las costumbres antiguas e instauradas en nosotros son difíciles de romper y nos cuesta confiar en lo nuevo. Las nuevos costumbres en general necesitan que las hayas hecho 21 veces para instaurarse con cierta seguridad, a veces más, a veces menos. Practícalos con paciencia y el bienestar será parte de tu vida antes de que lo esperas.
Lo mejor es hacerlos como mínimo 3 veces al día, por la mañana cuando te despiertas, antes de empezar con tu ritmo diario. También es muy aconsejable hacerlos antes de dormir, cuando ya estás en la cama cómodamente.
A partir de aquí hay muchas las herramientas para superar las crisis y crecer personalmente. Pero como ya he dicho arriba, este es un buen comienzo.
¡Ánimos! Los genios tampoco han ganado el premio nobel en una semana.
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