Calmar la mente – ¡pero no creer que eso sea todo!

Kopf auf Schreibtisch

Cuando nos estresamos una de los resultados más obvios es que nuestra mente va a mil por hora. Muchas técnicas precisamente por eso se dirigen a la calma mental, organizando bien las tareas, manejando mejor el tiempo, intentando parar a darle vueltas a los asuntos, a preocuparse por el futuro, etc. En general, todo trabajo que hacemos a nivel mental es benéfico y hay varias técnicas que nos ayudan a aclarar la mente, hoy día por ejemplo la meditación adaptada al ritmo de nuestra sociedad, el mindfulness, o el coaching con sus preguntas directas que nos ayudan a echar luz a lo que realmente necesitamos y queremos.

Todas esas técnicas son muy benéficas para la mente. Pero dejan aparte un muy importante asunto. Y es que justo olvidan que el estrés pasa en el cuerpo, no solo a nivel mental.

Miramos un momento y preguntamos nos ¿qué pasa realmente en una situación de estrés?

Primero hay una situación amenazante o lo que llamamos amenazante. Puede ser por ejemplo la acumulación de correos electrónicos, ya que en nuestros tiempos la acumulación de leones que nos quieren comer es escaza. Aquí, a pesar de pensar “ah, eso realmente no me preocupa” podemos observar que a pesar nuestro, SI nos preocupa, porque el paso siguiente es la dicha respuesta automática al factor estresante y este es: completamente físico.

Esa parte física es la que no controlamos. Empezamos a acelerar, y a pesar de nuestros pensamientos de “cálmate, organízate…” no logramos cambiar nada, ya nos estamos estresando. Se acelera el pulso, se corta la respiración, se tensan los músculos y se aceleran los pensamientos, intentando poner orden y estructura para controlar la situación. Si eso no lo logramos, se nos despiertan emociones negativas que nos hacen sentirnos pequeños, inútiles, culpables, avergonzados y mucho más. Incluso puede que nos castiguemos, estresándonos aún más a nosotros mismos pensando “que mal he gestionado esta situación” o “¿por qué siempre me pasen estas cosas?”, que a su vez nos empeoran la situación, porque tienen una repercusión negativa sobre nuestro estado emocional. Y ¡plas!, nos encontramos en un bucle de malas sensaciones, rabia, tristeza, etc… que persiste incluso a pesar de haber acabado con la tarea o haber solucionado el tema.

El estrés tiene claramente una parte física, a la que no llegamos SOLAMENTE con una organización mental. Una mente organizada y estructurada, clara y decisiva es una herramienta muy poderosa contra el estrés, pero no es la única parte nuestra que necesita atención.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s