Los trastornos físicos y el estrés

¿Tienes un dolor de espalda desde hace tiempo y los tratamientos médicos no te han podido mejorarlo? ¿O tienes jaqueas siempre después de una larga jornada de trabajo o con los niños?

ApotekHay muchas molestias que aceptamos como algo “normal”, porque siempre lo hemos tenido o todo el mundo lo tiene y que las llevamos durante años sin saber realmente que es algo que podemos solucionar.

El estrés puede ser la causa para muchos trastornos físicos, como los dolores crónicos, las dificultades de digestión, el sobrepeso, el insomnio, y un largo etc. Incluso hay estadísticas que dicen que un 90% de las enfermedades a las que padecemos hoy día están causadas por el estrés.

Muchas veces no nos damos cuenta que nuestras molestias vienen en determinados momentos durante el día y que están relacionadas con situaciones en las que hacemos un esfuerzo extra para funcionar bien, para aguantar la situación, para no ver o para solucionar. Sólo nos damos cuenta del dolor de cabeza, de la espalda, del estómago, hombros y nuca y que el cuerpo nos pide descanso y recuperación. Nos encontramos en un bucle, un patrón, que tiene el resultado que en la siguiente situación estresante hacemos lo mismo que siempre y acabamos igual.

¿Qué hacer?

Hay muchas las maneras para solucionar un dolor de espalda, desde las pastillas, los estiramientos, los movimientos, la respiración, los masajes, el ejercicio. Incluso la alimentación nos puede ayudar. Pero hay una cosa que no tenemos en cuenta y es que vamos repitiendo los mismos movimientos, las mismas posturas, los mismos hábitos cuando estamos estresados. Cuando estamos dentro de la situación que nos estresa en la mayoría de los casos no sabemos lo que nos pasa, ya que vamos como en “automático”. Este modo automático a veces nos permite observar la situación como si fuera desde otro punto externo, pero no nos permite cambiar nada o a lo mejor nos deja las opciones de irnos, irritarnos, escondernos o intentar suavizar y acoplarnos. Y aquí está la verdadera causa de nuestras molestias. Si podríamos estar más a mando de lo que pasa con nosotros y nuestro cuerpo en una situación estresante, podríamos seguir respirando de un modo tranquilo, relajar los hombros, cambiar de postura, cambiar también nuestra actitud y nuestro comportamiento, ¿al final acabaríamos con menos tensiones? Por supuesto.

Detrás de nuestra molestia física hay una parte repetitiva. Podemos tomar pastillas contra los dolores u otros síntomas, pero no llegamos a la verdadera causa del problema porque volvemos a encontrarnos en las mismas situaciones una tras otra vez, sobre las que no tenemos ningún control.

Lo más importante en situaciones de estrés es tener una buena atención para nuestro cuerpo y actitud y a través de ésta atención poder hacer pequeños cambios para no volver a tensarnos y acabar con las mismas molestias de siempre.

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