Tengo miedo

Tengo miedo

A lo largo de nuestra vida aprendemos tantas cosas, por bien y por mal para hacer mejor o peor nuestro camino. Pero nos predisponen ciertos aspectos de nuestra personalidad también, de las que no sabemos muchas veces de donde vienen. Los podemos ver como algo que está “en la familia”. ¿Sabéis de situaciones que curiosamente estresan a nuestro mejor amigo y a nosotros mismos ni nos damos cuenta del asunto? Eso se basa en nuestra predisposición para estresarnos y hay entre los científicos que insisten en que los genes tienen el poder de predisponernos a como nos enfrentamos a situaciones difíciles y estresantes en nuestra vida. Hoy hay mucha evidencia que nuestros genes realmente NO tiene la fuerza para programarnos pero existen las circunstancias que crean tendencias internas sobre cómo se expresan nuestros genes. En la primera infancia aprendemos si el mundo es un sitio seguro o si hay peligro para nosotros. Aprendemos y utilizamos nuestros recursos a través del contacto directo con nuestros cuidadores principales, nuestras madres, padres, abuelos, hermanos….. y de qué manera percibimos a nuestro entorno depende sobre todo de cómo lo perciben ellos – principalmente es nuestra madre quien ayuda a establecer nuestro primer vínculo con el mundo.

Si nuestra madre tiene miedo de algo, nosotros vamos a aprender que ese “algo” es peligroso. Y por lo tanto aprendemos este miedo de ella.

Imaginamos una situación con el perro de la vecina. Tengo 4 meses, y estoy en los brazos de mi madre. A mi madre le gustan los perros y a pesar de que el perro de la vecina es gigante, negro y peludo, ella se siente totalmente cómoda y transmite esa comodidad hacia mi. No me da ninguna sensación de peligro.

En cambio imaginamos ahora todo el contrario, a mi madre le da pánico acercarse al perro de la vecina. En el momento que pasa la vecina con su perro, ella por dentro empieza a tensarse, quizás inconscientemente deja de respirar, me aguanta con fuerza y presión… y me transmite que hay un peligro.

Años más tarde, tengo 6 años y ya no vivimos en aquella casa con aquella vecina con su perro. Pero si, hay un perrito pequeño que tiene un vecino de mi amiga. Mi mejor amiga no ha tenido la misma experiencia en su infancia que yo. Sus padres la llevan cada año de vacaciones a una masía donde puede jugar con todo tipo de animales. Ella no tiene miedo en absoluto a los perros, al contrario, ¡le encantan! Cuando su vecino pasea al perrito, ella le saluda como un buen amigo. Y el perro hace lo mismo. Ellos han establecido un vínculo. A mi en cambio se me nota el miedo (y los perros lo notan aún más) y el perro en el mejor de los casos mantiene su distancia. Y en el peor de los casos empieza a ladrar hacia mí.

Seguro que no me va a hacer nada este perrito. Tal vez mi amiga me dice lo que no hay peligro y que me acerque, que el perro es muy bueno y no me haría daño nunca. En este momento tengo la oportunidad de cambiar y vencer a mis miedos porque tengo la posibilidad de hacer una experiencia nueva, positiva.

Pero si esto no ocurre, si no tengo la posibilidad de cambiar a la información programada dentro de mí con una nueva experiencia, no voy a poder cambiar esa fuente del miedo.

Ahora han pasado 20 años y soy una persona adulta. El vecino tiene un perro. ¿Qué piensas, me gustará este perro? A mi pareja le encanta pero a mi me entra un pánico que no sé gestionar. Y tras tantos años, ni recuerdo a mi primera infancia.

¿Conocéis estas situaciones? No sabemos de dónde viene el miedo, está simplemente ahí, no sabemos explicarlo. Pero si, hay una explicación y ya ves, no está en los genes.

Pero hay una buena noticia: desde que tengo más consciencia de mi miedo, estoy cada vez más relajada con la temática. Quizás todavía tengo una predisposición a buscarme casas donde no se permite tener perros. Eso por un lado. Pero por otro me busco una manera cómo deshacer este miedo antiguo. Con técnicas que me permiten enfrentarme al miedo. Que me permiten disolver el trauma la experiencia que tengo grabada dentro de mi cuerpo, mis emociones… dentro de mi memoria. Para poder hacer experiencias nuevas y positivas que me permiten salir del trauma.

Fazit: Aprendemos a tener miedo. Y lo podemos desaprender también. A veces es un largo camino, pero es posible vencer a los miedos, los traumas, con atención, con compasión, y con técnicas avanzadas para dirigirse a nuestro interior y que se ajustan a lo que nos pasa.

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